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La pedagogía Vedruna, pedagogía del amor, tiene un estilo propio que gira alrededor de un eje: la valoración de la persona y de las relaciones interpersonales, en un clima familiar, sencillo, cercano y alegre como experiencia educativa fundamental. Esto se traduce en una Educación personalizadora que:

  • Hace a la persona protagonista y responsable de su propio crecimiento.
  • Promueve un estilo de trabajo que favorece la implicación personal en el avance de su proceso.
  • Estimula la constancia, la tenacidad y la responsabilidad en el trabajo como actitudes formadoras del carácter.
  • Crea un ambiente positivo y motivador que hace posible el desarrollo humano.
  • Busca el equilibrio entre la propuesta de unas metas exigentes y las capacidades y ritmos ce cada persona.
  • Invita a descubrir las propias posibilidades y ponerlas al servicio de la construcción de un mundo justo.
  • Cultiva unas relaciones interpersonales fundamentadas en el respeto y en el afecto.
  • Se posiciona críticamente ante la realidad.

El espacio educativo que impulsamos quiere ser una contribución alternativa que ofrezca oportunidades a una EDUCACIÓN:

  • Abierta a la vida y a la fe, liberadora y solidaria,
  • Constructora de paz, que fomente la tolerancia, el civismo, la sobriedad y el respeto al entorno,
  • Inserta en la realidad, crítica y comprometida con la cultura y con el desarrollo equilibrado de los pueblos,
  • Creadora de esperanza para las nuevas generaciones y los nuevos tiempos.

Sus notas más destacadas son:

  • El amor considerado como punto de partida para una educación integral y el único medio que la hace posible.
  • La alegría, factor esencial en la educación y medio indispensable para favorecer el desarrollo del alumno.
  • La relación familiar sencilla y  cercana entre todos los miembros de la Comunidad Educativa.
  • Una educación motivadora que despierta y hace crecer las posibilidades de los niños y de los jóvenes y ayuda a descubrir las propias cualidades para ponerlos al servicio de la sociedad.
  • La constancia, veracidad y amor  al trabajo bien hecho, base de toda tarea educativa y responsable.
  • Partir de todo lo que hay de positivo en cada uno, como la mejor manera de corregir los errores y superar las limitaciones.
  • Una educación personalizada  que integra armónicamente todas las dimensiones humanas.
  • El compromiso con los intereses de los pobres y promoción de la justicia y de la solidaridad.
  • Desarrollar los valores de solidaridad y fraternidad de modo que vayan eliminando la competitividad en sus relaciones.
  • Una pedagogía realista y práctica que armonice la exigencia y seriedad de los planteamientos con la flexibilidad y creatividad en las formas y los medios.
  • Armonizar la exigencia con la flexibilidad: seriedad y rigor de fondo, pero suavidad en la creatividad y los medios.